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Caminaba como si sus mismos pies besaran la tierra por la que pasaba,
los pavorreales mostraban alegres su plumaje,
las flores le regalaban su aroma,
la gente su sonrisa.
El sol iluminaba su sendero,
la noche lo abrigaba de estrellas,
la arena de las playas le abrazaban sus pies dándole un breve masaje,
y el mar lo invitaba hacia lo desconocido.
Su mujer le regalaba eternidad con sus carcajadas,
la meta era ser feliz en su estadía,
y el lo era así cada día,
sus palabras se labraban en piedra y en los corazones.
Su silencio era paz, dulce entendimiento,
y de su boca surgían numerosos versos de autoconfianza y alegría,
el era el,
no había necesidad de ser alguien mas.
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Se entendía perfecto en su imperfección,
y aprendía,
observaba;
amaba. Por sobre todas las cosas. Amaba
Ahogaba sus miedos,
Los diluía en las aguas del reto, en las del autocontrol, y en las del conocimiento.
Tomaba sus decisiones,
y si alguna de ellas era equivocada; aprendía y seguía su camino.
Conocía la importancia del trabajo, la familia, la amistad y los detalles,
vivía y dejaba vivir,
era y dejaba ser,
le sonreía al verano y también tenía amistad con el invierno.
No bajaba nunca la mirada,
pero tampoco miraba para abajo ni para arriba a nadie,
comprendía la inmadurez de los demás,
pero también la suya.
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Le llamaron muchas veces genio,
muchas otras, loco.
El sonreía y les daba las gracias;
a ambos.
Era sincero consigo mismo,
no daba un abrazo o un beso cuando no lo sentía,
nunca dijo un te amo hueco,
valoraba las palabras al igual que las acciones.
Tuvo tantos errores,
y se pidió perdón la misma cantidad de veces,
a el y a los heridos,
a el y a los heridos…
Era tan transparente en su misterio,
pero no misterioso en su transparencia, porque inspiraba confianza,
era genuino en su amistad, palabras y actos,
lo decían sus ojos.
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Tenía un sueño que involucraba al mundo entero, a todo lo vivo,
Podía encontrar el arte, la inspiración y el progreso en medio de un basurero,
su corazón no solo palpitaba, sino que lo empujaba hacia algún lugar,
lo atraía a convertirse en una mejor versión de sí mismo.
Comprendía que no todo puede ser comprendido,
que tenía ciertos límites,
y se proponía llegar a ellos para volver a expandirlos nuevamente,
le encantaba escuchar las voces del “no podrás”. Y así, comprobarse a el mismo que podía.
Y entonces el así vivió,
convirtiendo lo cotidiano en aventura,
lo irreal en realidad,
lo establecido en un ordenado caos,
las lagrimas en esperanza,
y sus momentos en algo eterno…
Caminaba como si sus mismos pies besaran la tierra, mientras a su alrededor la existencia bailaba alegre y en armonía en su presencia.
E. H. Ali
Caminaba como si fuera uno con la tierra,
Como quien se desplazase en la misma sintonía con la que vibra la tierra.
Fluía,
Como quien ha alcanzado la sabiduría.
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Con la que vibra el planeta* — error de dedo
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