Stephen Hawking, una de las más grandes mentes que el mundo ha podido conocer dijo en una campaña publicitaria para una empresa de telecomunicaciones del Reino Unido algo que posteriormente se transformaría en una famosa canción de Pink Floyd.

«Por millones de años la raza humana vivió como los animales, luego, algo sucedió que desato el poder de nuestra imaginación. Aprendimos a hablar, aprendimos a escuchar, el discurso ha permitido la comunicación de las ideas dejando al hombre trabajar en conjunto para construir lo imposible. Los más grandes logros de la humanidad han surgido hablando y sus más grandes fracasos por no hacerlo. No tiene que ser así. Nuestras más grandes esperanzas pueden convertirse en una realidad en el futuro. Con la tecnología a nuestra disposición, las posibilidades son ilimitadas. Lo único que tenemos que hacer es, seguir hablando.»

Un comentario, a mi entender, demasiado acertado. Solamente con una gran omisión, el hombre también aprendió a plasmar el lenguaje en piedra, en pieles, arcilla y posteriormente en papel. Las primeras forma de escritura simbólica que hemos descubierto datan hacia el 6,000 antes de Cristo, estas plasmadas en la concha de una tortuga en el norte de China.

La escritura ha impulsado el progreso de la humanidad más que cualquier otra cosa en el tiempo, la capacidad de compartir ideas a lo largo del tiempo ha sido venerada desde las más antiguas civilizaciones. Desde la antigua China y la famosa biblioteca de Alejandría hasta los libros que tenemos en nuestros cuartos, lo comentarios y notas en Facebook o simplemente un blog, nuestra especie ha intentado llevar sus palabras en un intento hacia la perpetuidad, como una extensión de nosotros mismos hacia la inmortalidad.

Me atrevería a decir que todo lo que somos es gracias a la escritura, de forma directa o indirecta. Por lo que es y lo que ha sido. En lo personal y en lo colectivo. En lo práctico y en lo complejo. De ella provienen las artes y las ciencias. Nuestras glorias y desgracias.

Un amigo me comento un día que la columna vertebral de la amistad era el compartir, ¡y tenía tanta razón! Pero no lo es solamente de la amistad, sino ¡de la humanidad entera!

Eso, para mí, es lo que significa escribir…. Así que agregare algo más a lo comentado por nuestro compadre físico y genio de Hawking.

Lo único que tenemos que hacer es seguir hablando… y seguir escribiendo…

 

E. H. Ali