Porque hoy veo inspiración hasta en la tragedia,

veo luz en los abismos,

mi corazón respira,

las preocupaciones se han disuelto en el olvido.

 

Porque en las lagrimas de una madre también habita la esperanza,

en las suplicas del mendigo habita la bondad y la generosidad,

y hasta en la basura se encuentran cosas funcionales.

El fuego de la desesperanza también purifica.

 

Porque no hay necesidad de cargar piedras innecesarias en la espalda,

ni las de uno, ni las de nadie,

las vendas en los ojos solo tienen un amo,

aquel mismo que se las a colocado en su propio rostro.

 

Porque dicen que el sol sale para todos,

y  eso es mentira. Sale solamente para aquellos que están dispuesto a verlo y sentirlo.

En la guarida del sabio se encuentra el silencio de la preparación y la palpitación de la valentía,

contrario a la guarida del cobarde, en la que se halla el silencio del temor y la indecisión de las manos.

 

Porque la vida favorece al sonriente, al loco y a aquel que está dispuesto a regalarse al mundo y a sus sueño.

Pero ella, le voltea la cara a aquel que con miedo regala su mirada al mundo.

Porque para ser especial, hay que hacer cosas especiales; y para ser mediocre, basta con hacer nada.

 

E. H. Ali