[1-4]

Que la pluma haga lo suyo,

yo haré por mi parte lo que me corresponde,

y que nuestras voluntades se encuentren,

que se busquen y se encuentren en ese instante.

 

Donde para mis ojos son magia,

donde para mi alma es agua,

donde calmo mi sed,

donde mi mente duerme y vuela alto.

 

La tinta me transporta,

desde el rincón de la imaginación,

hasta el anhelado lugar de lo imposible,

mueve el tiempo y el espacio a su antojo.

 

Esas líneas pueden convertir el barro en oro,

a los esclavos en dioses,

a los milenios en minutos,

revivir a los muertos y hacer de nuestra realidad una utopía.

 

[2-4]

Podría decir que le debo la vida a este arte,

se la debo porque me ha enseñado a vivirla,

me ha enseñado a amar y a amarme,

también a hablar y a quedarme callado cuando se requiere.

Tantas cosas que surgen de la virtud de escribir,

del regalo de plasmar lo observado,

de expresar lo entendido,

de gozar lo creado.

 

Medicina eres,

¡No te vayas!

Porque te busco y no te encuentro,

Y tú me encuentras cuando no te he buscado.

 

¿Quién eres tú?

¿Quién te crees tú?

¿De dónde provienes?

¿Hacia dónde me diriges?

 

[3-4]

Que yo del polvo soy, y hacia el me dirijo,

entre cerros y valles,

montañas, praderas y ojeras moradas;

porque también veo el recto sendero y aprovecho para desviarme de el.

 

Para salir del “perfecto” y encontrar al “quien sabe”

Saltando al “veremos”

Regresando al “tú sabes”

Encontrando el “ya sabias”

 

Y así, las líneas platican con el “tu puedes”

Convencen al “no puedo”

Y sonríe el “¿Qué sigue?”

Todo para llegar al “tranquilo… tranquilo”

 

Por eso me gusta escribir,

porque realmente no existe ni risa ni llanto,

ni en el recuerdo ni en lo futuro,

sino en lo que yo quiera en el presente.

 

[4-4]

Y  que no vengan los genios a debatirme,

que no venga el necio a confundirme,

porque ahorita soy lo que quiero,

que hoy soy cien y mañana cero.

 

Me esperan las colchas y las almohadas,

el tiempo, la sed y la mujer amada,

los rayos, la fuerza, el deseo y el sol,

de mañana…de mañana.

 

Que con la pluma, el papel y la tinta,

manejo el desorden al orden,

proveedores de paz,

proveedores de lucha.

 

Que la inspiración no me abandone al alba,

para que con orgullo mis manos molden mi fortuna,

que la alegría de estar vivo se refleje en mi cara,

y que con una sonrisa puedas decir, gracias…

 

E. H. Ali