A ustedes los muertos,
que nos observan y cuidan desde lejos,
permítanos brindar por ustedes,
en su honor levantaremos las copas, alzaremos nuestras oraciones y buenas voluntades,
los honraremos en vida,
los enalteceremos en acciones,
prepararemos en altar algunas velas, recuerdos y su comida preferida.
Porque su recuerdo no está muerto,
y éste palpita fuerte bajo el pecho,
resuena alto el eco de sus palabras,
los frutos de sus enseñanzas siguen germinando todavía,
las flores como símbolo, que dicen:
Aquí estamos… los amamos…
A ustedes los caídos,
levantaremos su memoria con una sonrisa,
rodará una lagrima de recuerdo,
pero caerán sobre tierra fértil y de ellas nacerán arboles de fortaleza,
porque hemos de vivir siempre en el hilo que separa la vida y la muerte.
Son luz en el oscuro túnel que cruzamos,
y nos recuerdan que somos un reloj de arena,
nos dan más vida y se mejora lo que éramos,
se mejorara lo que somos.
El tiempo dará su respuesta conforme a nuestra existencia,
se encargara de dictar su sentencia,
mientras tanto por ustedes y nosotros trataremos de encontrar la excelencia.
Cuídenos desde allá, desde lo lejos,
platiquen con el Padre para que nos ayude y nos quite lo pendejos…
Esto va para ustedes los muertos, aquellos que en realidad nunca mueren para nosotros en México.
E. H. Ali
Día de los muertos (2 Noviembre) Fiesta popular mexicana