No me abandones tinta,
tu y yo no hemos terminado,
seguiré buscando por los rincones hasta encontrarte, tinta;
te abrazaré y te sentaras a mi lado.

Tinta, huyes cual preso de su amo que lo maltrata,
tu camuflaje entre el polvo del tiempo y las circunstancias,
seguiré buscando hasta que mis ojos sequen, tinta;
me arrodillaré y agradeceré como usual.

No me abandones tinta,
tinta, no me abandones.
Me abandonas. ¡No! ¡Tinta!
Abandónate a la tinta… ¿No?

E. H. Ali