Somos tiempo haciendo tic tac,
productores de experiencias,
nos dirigimos hacia lo desconocido,
alegres levantamos las copas para brindar por lo que viene,
también por lo que fue,
amigos los unos del otro,
no podemos, ni debemos hacerlo solos,
somos la muleta del prójimo,
por más alfas que seamos, nuestra arrogancia no debe cegarnos.
Que nos siga divirtiendo la luz, la música y la compañía,
que también nos muevan los anhelos,
que no nos intimide el vértigo de nuestros grandes sueños,
respetémonos como algo vivo; ¿De qué otra forma podríamos?
Valoremos las palabras,
la compañía de uno y otro,
también la ausencia, que nos recuerde esto nuestra humanidad,
abracemos seguido al silencio,
hablar con uno mismo debería ser una práctica frecuente.
Mandemos a la tierra del olvido a las patrañas internas,
al vicio del drama,
al odioso aburrimiento,
mandémoslas lejos, allá, a esa isla de donde salir es difícil.
Es tiempo de obtener lo que merecemos, de hacer lo que queremos,
por los que queremos,
¡De darnos!
¡De dar el maldito brazo aún y hayas ofrecido solo la mano!
Vivir con el miedo de que nos vayan a quitar algo es estúpido,
¿Qué nos pueden quitar si nada nos pertenece?
Hemos ocultado nuestra esencia en un pozo profundo,
en la penumbra de la seguridad ilusoria.
Somos libres de hacerlo, no puedo detenerlo,
pero tengo al menos la obligación personal de decirlo,
de prevenir a aquel que está a punto de lanzarse del avión sin ningún paracaídas,
de prevenirme a mí mismo, de que no se me olvide ser quien soy.
Tengamos fe en cualquier ser que pensemos que exista, pero… también tengamos fe en nosotros mismos. Del cielo no caen ni el oro, la limonada o las sonrisas. Dejemos de esperar cosas por las que uno mismo tiene que trabajar.
Ahora, dejemos ser individuos a los individuos, las críticas huecas solo dañan y exponen al débil que solo se la pasa hablando de otros. Si las palabras no sirven para nada, es mejor tragárselas hasta indigestarse con la esperanza de que eso nos ayude a callar para la próxima.
Necesario es comprender los tormentos y cárceles que habitan en cada ser, no lo digo para tratar de forma especial a cada uno, sino para que la prudencia nos de la templanza en nuestras palabras y acciones convenientes; así, de ellas saldrá algo que valga la pena perdurar en el tiempo y en los corazones.
Ni nacimos, ni moriremos perfectos,
nada en esta vida lo es,
sobre todo porque la perfección es un punto de vista,
para mí, lo anterior es lo más cercano a la perfección.
No somos maquinas programables para ser de una u otra forma,
Ni hacer algo específico solamente,
tenemos el privilegio de elegir,
¿O no?
La libertad de caminar bajo la luz amarilla que alumbra el pavimento de las calles,
O, en la orilla de las olas espumosas que rompen en la playa.
La libertad de trabajar cómodamente para alguien o para uno mismo.
La libertad de innovar y crear algo útil.
La libertad de divertirse bajo el sol y la luna.
La libertad de viajar a cualquier rincón de la tierra y conocer el vasto mar que es el hombre y sus culturas.
La libertad de amar o estar solos.
La libertad de reír o llorar.
La libertad de ser libres…
Por ello hemos de luchar todos. Porque la libertad de uno se pierde cuando se arrebata la del otro…
E. H. Ali