Hermoso es el corazón de la mujer,
donde habita el caos que nos llama,
donde vive el recuerdo presente de lo que puede ser,
ahí estamos presentes, en ese lugar turbulento.
El mundo se esmera con esperanza en comprenderlas,
ellas no están hechas para comprenderse,
ellas no están hechas para objeto de estudio,
sino como objeto de admiración, prudencia y respeto.
Pobre de aquellos que intenten descifrar el código de la vida,
sus días serán amargos y sus relaciones acabaran por marchitarse,
los días serán largos y las horas se harán eternas,
no hay lugar donde guardar sus secretos vastos.
Sus limites se encuentran mas allá del amor,
más allá del deseo y la comprensión,
la locura es un infante comparada con ellas,
no puede ni debe aprisionarse a un ser libre.
Que sonría y de gracias aquel hombre que ha encontrado una mujer que lo admira y respete,
aquella mujer que sin dejar de ser ella, te de su lugar,
una mujer que con toda su esencia este dispuesta a darse a sí misma, a ti, a ella, a su relación y descendencia,
levanta los brazos si ese momento de gloria se te es regalado desde lo alto. Pero hazlo en silencio.
Maravilloso ser de enigmas,
no uses tus encantos en contra nuestra,
líbranos del mal con tus curvas,
sálvanos con tu ternura.
Los ángeles con celo observan la creación femenina,
los corazones de los hombres palpitan tan fuerte que parece quieren salir de su lugar,
el deseo se compara con la nada en su presencia, mujeres; ustedes son y siempre han sido…
La inspiración del loco, el cuerdo y el genio…
E. H. Ali