La espiral de la rutina absorbe,
es fuerte,
enigmáticamente veloz,
certeramente concisa en dar al blanco.
El disparo no se ve, tampoco se escucha a distancia,
solo llega desprevenido,
no hay ángulo y no erra,
así, nos atrapa.
Si hay que tener respeto a los rivales,
aun mas a esta que es su líder,
respeto sin cuartel,
con un ataque nuestro su poder no desaparecería nunca.
Que su olvido sea motivación diaria nuestra,
sus ataques son feroces y mortales,
vórtices de muerte,
caminos sin final,
rutina natural, donde delgada es la línea que separa a los expertos y a los esclavos.
E. H. Ali