Tiempo se hizo amigo de Soledad mientras que Amistad no apartaba sus pasos de ambas, Justicia a la distancia observaba atenta a lo que sucedía. Caminaron por la playa mientras las olas hablaban poesía con Melancolía, de los versos se irguió Valor y danzo con las estrellas que lo iluminaban. Perseverancia cantó unas canciones mientras que Pereza se retorcía adolorida por el bello canto.
Llegaron después a la ciudad y los recibió Avaricia, les mostró cada rincón de la misma, aun así, ellos no pudieron encontrar a Verdad, solo divisaron de cerca a Ira y a Pesimismo jugando pelota en el campo de una escuela, la cual pertenecía a Ignorancia.
Se alejaron aterradas por lo que habían observado y caminaron de nuevo bajo la noche, Deseo les acompaño por todo el trayecto, llegaron al fin a una cueva donde se anunciaba una fogata. Ahí se encontraban Alegría, Verdad y la pequeña Paz. Platicaban con Paciencia, la dueña de la humilde morada de roca.
Planeaban recuperar lo que les habían quitado, Indiferencia había comenzado el conflicto, Caos había derrotado a Orden y todo empezaba a desmoronarse. Esperanza tuvo que huir muchas lunas atrás, Ocio venció a Trabajo en una batalla honorablemente larga, al igual que Vicio a Virtud. Esa fue la historia trágica de la gran Metrópoli.
Traición, bajo las sombras de la cueva, escuchó el plan para retomar la ciudad por parte de aquellos que se encontraban alrededor de la fogata, regresó veloz a contárselo a su jefe Desdicha. Rápidamente se le dio la orden a Ignorancia para sitiar la ciudad entera y protegerla de los próximos invasores, y así fue. La batalla final se acercaba rápidamente; Incertidumbre reía a carcajadas.
Bondad, Cariño y Respeto hablaron con Valor y Justicia que se encontraban cantando y danzando en la playa. Perseverancia aún seguía luchando con Pereza. Decidieron estos unirse al frente de la revolucionaria batalla, y así, recuperar lo que les pertenecía. Mentira por órdenes de Ignorancia atacó primero el frente de Verdad, Confusión la retaguardia. Desencanto y Calumnia hicieron añicos a Bondad. Ira desde lejos elimino a Cariño y a Respeto, y al mismo tiempo Alegría y Tristeza se eliminaban una con otra. Esto sucedía en el campo de batalla…
Valor y Justicia tambaleaban, a lo lejos Paciencia abrazo fuertemente y con los ojos llorosos a Melancolía. De repente, se vio una luz brillante por el horizonte y sobre las montañas. Cabalgaba Conciencia a todo galope hacia la batalla, en su mano izquierda cargaba a Esperanza, esa que había estado perdida por tanto tiempo; en su mano derecha llevaba un estandarte blanco que ondeaba sublime por el cielo, y decía:
“Despierta hombre que por ti luchamos, nunca hemos de ser vencidos si tu despiertas»
E. H . Ali
10/Feb/2015