Incomprensible para la mayoría eres,
te escondes entre palabras huecas y débiles,
pero tu poder reside al evadirlas,
tu poder existe al persuadirlas, al salir a la luz; eres.
A veces te olvidamos por el ego,
te abandonamos cuando más te necesitamos,
nosotros a ti, tu no a nosotros,
pero solo por miedo, solo por miedo, creo; eso creo.
Tu misión es liberarnos al usarte,
es redimirnos al amarte.
Tu valor es incalculable, invaluable,
mil cofres de oro son apenas como un grano de arena a un lado tuyo.
Te buscamos en todos lados y estas en todos nosotros,
desconocemos tu poder para con nosotros,
ciegos estamos al no verte, oasis en el desierto,
refugio en la tormenta.
¿Qué nos ha alejado tanto de ti?
Que con una palabra eres capaz de reconstruir castillos.
Que con tu omisión eres capaz de destruirlos aún más rápido.
¿Por qué huimos de ti?
No existe hombre sabio que no te haya utilizado;
Ni padre, ni madre, ni hijo que se regocije en el amor sin usarte.
Belleza mística eres,
¿Qué fuera de nosotros si no te hubiéramos usado?
Te nos muestras complicado por nuestra inmadurez,
pero eres sencillo cuando hay sensatez.
Así fuiste hoy, así fuiste ayer, querido regalo,
mi querido regalo.
Sin más complicación presento,
Quitándome antes el sombrero,
A la fuerza más humilde y grande del hombre;
El perdonar y ser perdonado.
Perdonar y ser perdonado…
E. H. Ali –/–/2013