Me encontré en una de mis libretas un texto hecho de una manera diferente, de una manera que no acostumbro a usar, y que de hecho no se si gramaticalmente sea el correcto. Creo que al momento de escribirse me transforme totalmente en el personaje que hablaba y daba instrucciones y consejos. Probablemente ese personaje se los daba a mi mismo… El «yo» hablaba de una manera particular con el «yo».

Se los comparto…

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Levantaos de la pesadez de nuestras limitaciones, problemas ilusorios y sin importancia. Pongamos nuestro esfuerzo en el presente, aún y después de haber cometido el error, solucionadlo de inmediato y seguir adelante.

Levantaos de la cama y del sillón que nos oprime, como lobo disfrazado de oveja muchas veces llega el descanso. Vivir haciendo lo que uno ama es virtud, la más grande que puede encontrar un hombre sensato.

Levantaos del polvo y de la tierra que los demás echan en nuestras vidas, el que no se sacude el polvo y tierra pronto, las invita a que estas se conviertan en lodo y agreguen pesadumbre al diario vivir.

Levantaos del miedo que os tiene aprisionados de querer ser los que vos sabéis que sois.

Levantaos de las ideas y nociones que se os ha instruido, ¡Vos ser libres! ¡Haced lo que les plazca por el bien de la vida!

Levantaos del desprestigio que se han o no ganado, renovar vuestro corazón con el agua de vida, renovarlo con el servicio, el orden, la sensatez de ser y amar al ser y a los seres que aun no saben que son.

Levantaos en nombre de lo que trasciende, en nombre de lo que os mueve, en nombre de lo que sabéis que tenéis que hacer para que todo cambie, para que todo fluya.

¡Levantaos en nombre del amor! ¡Honremos a los de antes! ¡Honrémonos a nosotros mismos! ¡Honremos a las futuras generaciones! Así la vida tendrá sentido y ningún día transcurrirá en vano. Eso os aseguro.

Levantaos de lo cómodo y lo cotidiano, ellos se asemejan al estafador que trae consigo una gran propuesta, y al final, te deja sin nada. Después desaparecen y solo queda el llanto.

Levantaos de la mediocridad y las excusas que ponemos en nuestra mente, tan falsas ilusiones que convertimos en realidades. Terminan siendo un gran muro difícil de escalar y destruir. Somos creadores de nuestro tormento.

Levantaos de lo bajo que es echar culpas por nuestro destino ó nuestro fracaso, sino conseguís la gloria en tu vida, ¡mínimo que la derrota sea vuestra! ¡Que nuestro orgullo no nos quite la dignidad de nombrarnos al menos perdedores! Perdedores que intentaron llegar a las estrellas. Nunca quites el sentido de la responsabilidad en tu vida, sea ó no, a tu beneficio…

Levantaos del viejo yo y renovaros en los sueños y más altos deseos del verdadero hombre, del hombre de progreso y tolerancia, del hombre que ama la vida y la muerte, del hombre que busca la evolución de la especie en la consciencia, en el espíritu y en el cuerpo.

¡Levantaos y hacer algo! ¡Levantaos y ser vos!

E. H. Ali